Zona Pastoral de Alegría
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Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 1. ¿Conocemos a Jesús?

 

Objetivos

-Recordar algunos aspectos fundamentales del curso anterior.

-Ilusionar al niño por el curso que comienza.

 

La Experiencia

En el comienzo de este tercer curso de catequesis, el niño / la niña ha de tener la  experiencia de formar parte de un grupo: el grupo de catequesis en el que, con la ayuda de los padres y catequistas, ha podido conocer a Jesús paso a paso. Pero ese grupo, que ahora es de niños-niñas, es el germen o la semilla del grupo más amplio de todos los seguidores de Jesús. es lo que llamamos “la Iglesia”.

 

En un diálogo con el niño / niña, dialogamos sobre el comienzo de este curso de Catequesis. Podemos comentar si tiene ganas de acudir, si lo han hablado con sus compañeros y compañeras del grupo de catequesis. También sería bueno preguntarle qué espera de este curso, cuáles son sus expectativas. (Puede ser un buen momento para detectar si sólo está pensando en los regalos que recibirá cuando haga su primera comunión, o hay algo más…)

 

Es importante hacer memoria de los pasos que ya se han dado en los cursos anteriores. Necesitamos recordar lo que el curso pasado aprendimos sobre Jesús, porque va a ser importante en nuestra vida, para que seamos más felices.

 

Se podría utilizar el catecismo de 2º curso que utilizó el curso pasado, pero dado que es imposible ir repasando cada uno de los temas tratados, lo que haremos será utilizar el catecismo de este tercer curso y repasar con el niño, en las páginas 6 y 7, un resumen visual del curso pasado, con diversas imágenes del cuaderno ¡Ven y lo verás!. Para recordar lo que cada imagen evoca, podemos:

-Dialogar sobre lo que en ellas aparece a partir de preguntas y respuestas, o provocando un comentario más libre del niño.

-Para personalizar lo anterior, en la página 7 hay un cuadro encabezado por la pregunta ¿Qué recuerdas de Jesús?. En él, el niño escribirá la respuesta a dicha pregunta, aludiendo no sólo a las escenas del cuaderno, sino también a todo cuanto recuerde sobre la vida de Jesús y que pudo aprender en el curso anterior

 

Lo importante es descubrir la riqueza de aquello que Jesús hizo y dijo, y la importancia de lo que con Él sucedió; asimismo, interesa destacar cómo vamos conociéndole, pues somos sus amigos y seguidores.

Palabra de Dios

Salió Jesús con sus discípulos para las aldeas de la región de Cesarea.

En el camino, les hizo esta pregunta:

-¿Quién dice la gente que soy yo?

Ellos le contestaron:

-Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, en cambio, que eres uno de los profetas.

Entonces Él les preguntó:

-Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Intervino Pedro y le dijo:

-Tú eres el Mesías.

 

Tras la lectura del texto en el libro de los evangelios, y después de invitar a que cada miembro del grupo lo lea en la página 8 de su libro, explicaremos el significado de la respuesta del discípulo Pedro a la pregunta de Jesús, desarrollando los siguientes contenidos:

-Como nosotros, los discípulos también llevaban un tiempo viviendo con Jesús, y formando un grupo. Como nosotros, también ellos podían decir que le conocían, aunque no del todo.

-Había mucha gente que tenía una opinión equivocada sobre quién era Jesús: algunos pensaban que era una especie de fantasma que había vuelto del pasado, alguien que hacía lo mismo que otros, que ya habían muerto hacía años. Así ocurría antes y así piensan todavía hoy algunas personas.

-Para el discípulo Pedro, en cambio, Jesús es el Mesías. “Mesías” significa “el Elegido”, es decir, la persona que Dios ha escogido y que el mundo estaba necesitando.

-Pero, ¿para qué ha escogido Dios a Jesús? Pues para todo aquello que hemos ido aprendiendo en el curso pasado. Básicamente, para comunicarnos que Dios nos quiere, que somos sus hijos e hijas, y que podemos ser felices si seguimos el camino que Él nos propone.

(Nota: para explicar lo que significa “Mesías”, os puede ayudar la página 11 del catecismo.)

 

Para acabar la preparación del tema, leemos con el niño / niña, de forma tranquila, la oración de la página 11: el “Credo”, que es como un resumen de nuestra fe. Es posible que algunas partes no las acabe de entender y que le surjan preguntas. No hay que agobiarse. Se les irá explicando y aclarando a lo largo del curso y en las sesiones con las catequistas. Ésta es sólo una primera lectura de lo esencial de la fe de los cristianos.

 


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 2. Somos la Iglesia de Jesús

 

Objetivos

-Captar el significado primero y fundamental de Iglesia como comunidad de los seguidores de Jesús.

-Reconocer nuestra parroquia como la comunidad en la que vivimos nuestra fe para sentirnos miembros de ella.

 

La Experiencia

Partimos de la bas de que todas las personas vivimos formando parte de distintos grupos y colectivos: la familia, el colegio, el club de deporte, el grupo de amigos, la parroquia… Formar grupo / comunidad y formar parte de ellos es una experiencia que todos tenemos, tanto los pequeños como los adultos.

En las páginas 14 y 15 trabajamos esta experiencia:

-Identificamos los grupos que aparecen dibujados. ¿Formamos nosotros parte de algún grupo así?

-En el espacio libre de la página 14, cada niño escribe el nombre de los grupos o colectivos de los que forma parte.

-En la página 15, hay un espacio libre para dibujar otro grupo al que pertenece el niño, y que no esté incluido en los dibujos anteriores.

Comentamos estas cosas con el niño: los grupos en los que está más a gusto, qué actividad hacen esos grupos, para qué nos ayuda formar parte de un grupo, etc…

 

Palabra de Dios

Tomamos el libro de los evangelios y leemos, con calma, el siguiente texto:

 

Jesús dijo a sus discípulos:

-“Como el Padre me ama a mí, así os amo yo a vosotros…

Vosotros sois mis amigos, si hacéis los que yo os mando…

Desde ahora os llamo amigos, porque os he dado a conocer todo lo que he oído a mi Padre. No me elegisteis vosotros a mí; fui yo quien os elegí a vosotros. Y os he destinado para que vayáis y deis fruto abundante y duradero…

Lo que yo os mando es esto: que os améis los unos a los otros”. (Juan 15, 9-17)

 

Leído el texto, invitamos al niño a repetir de memoria alguna frase de Jesús que haya retenido. Se comenta sobre todo el significado de ser “amigo de Jesús”. Ser el grupo de los amigos de Jesús significa ser iglesia. Se trata de un grupo grande y variado, de hombres y mujeres, niños, jóvenes, papás, abuelos… Todos formamos el grupo de Jesús: la Iglesia.

 

 

 

Interiorización y profundización

Se trata ahora de profundizar en el sentido de la realidad “Iglesia”. Para ello, seguimos diversos pasos:

-“Nosotros somos hoy la Iglesia de Jesús”. Nos fijamos en esta frase que está en la página 19. Es importante caer en la cuenta de las palabras “nosotros somos”. La Iglesia es, ante todo, una comunidad, un grupo de hombres y mujeres… nosotros somos la Iglesia. Es importante que los niños capten este significado de la Iglesia como la comunidad de personas creyentes en Jesús.

Los niños pueden colorear la frase.

 

-En las páginas 16 y 17, están representadas distintas actividades que se derivan de las distintas “dimensiones” de la Iglesia. No utilizaremos este lenguaje con los niños (dimensiones, etc.), pero es importante caer en la cuenta de que los cristianos somos parte de la iglesia cuando hacemos lo que los dibujos describen.

Pedimos a los niños que interpreten los dibujos (orar, enseñar, servicio de amor, testimonio…), y que describan debajo lo que representan los distintos cuadros. Se comenta lo que han escrito.

 

-“Nuestra parroquia” es una comunidad cristiana.

En la página 18, aparecen personas, actividades… de una comunidad cristiana. Las identificamos y describimos.

Dialogamos con los niños sobre lo que saben de nuestra parroquia: ¿a qué personas que hacen algo en la parroquia conocemos?

Repasamos los distintos dibujos de la página: ¿todo esto existe en la parroquia de nuestro pueblo? ¿qué actividades hay y cuales no hay?

Escribimos los grupos que hay en nuestra parroquia.


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 3.-Los sacramentos nos unen con Jesús a Dios Padre

 

Objetivos

- Hacer comprender al niño que los sacramentos son signos-gestos de que Dios-Jesús se hacen presentes en los momentos importantes de nuestra vida.

- Explicar con sencillez el significado de los "siete sacramentos".

 

La Experiencia

.No todas las cosas que tenemos y utilizamos tienen el mismo valor. Hay cosas "especiales", cosas que guardamos con cariño aunque materialmente no valgan mucho dinero, cosas que nos recuerdan a personas queridas, cosas que nos cuentan historias, que nos "hablan", que para nosotros “significan” mucho…

.También nos servimos de signos y gestos visibles para expresar los sentimientos que no se ven, y para comunicar mensajes, aunque no digamos palabras...

.Las cosas no sólo son lo que vemos y tocamos, sino que son también lo que significan y lo que representan, aquello que son capaces de sugerir y hacia lo que apuntan...

.Cuando “algo” (cosa, persona, situación…) nos habla de Dios o de Jesús, ese “algo” es un sacramento. Muchas cosas de nuestra realidad son “sacramento”: del Amor de Dios, de la Vida que Él nos regala, de la amistad perdida y recuperada...

.Lo importante es descubrir el significado “sagrado”, escondido en muchas cosas de la vida: en objetos, signos y gestos.

 

La Experiencia se puede trabajar de varias maneras:

1º-Pensamos en objetos que hay en casa y que nos resultan especialmente queridos. Decimos a quién o a qué nos recuerdan. ¿Por qué son tan “especiales”?

 

2º-Hacemos con el niño una sencilla reflexión:

Cada uno de estos objetos, además de un valor puramente material -puede valer más o menos dinero-, tiene otro "valor", que es más importante. Tal vez, ese objeto me recuerda algo: a una persona muy querida, o tal vez un momento concreto de mi vida, una situación especial vivida con alguien. Al ver ese objeto, yo pienso en y “veo” a quien me lo ha regalado; o revivo una historia bonita que me pasó; o “viajo” a un lugar en el que estuve a gusto... Se puede decir que, mediante este objeto, la otra persona se hace presente en mi vida, o vuelvo a revivir aquella experiencia...

 

3º-Podemos contar una de estas dos historias;

 

a)      Ana es una misionera que está desde hace muchos años en un país de África. Hace dos años visitó a su familia por última vez. Ahora el país en el que está Ana vive una situación muy difícil: hay guerra entre dos grupos rivales, ha habido muchos muertos y también varios misioneros han sido asesinados.

Desde hace bastante tiempo, la familia de Ana no recibe noticias suyas. Lo último que saben de ella es que se encontraba escondida en la selva con un grupo de refugiados. Su anciano padre, sus hermanos y sobrinos están muy preocupados. Ellos guardan como un tesoro y leen una y otra vez la última carta que Ana les escribió. En ella les contaba cómo la situación se estaba poniendo difícil y les pedía que rezasen para tener fuerzas y no abandonar a la gente de aquellos poblados.

¿Por qué, para la familia de Ana, esta carta tiene tanto "valor"?... ¿Esta carta es para ellos sólo un trozo de papel...? ¿Por qué...? (Se deja que el niño se exprese).

 

b)      Mikel está estudiando en Alemania. El día del cumpleaños de su madre le envía un hermoso ramo de flores a través de una floristería. Cuando la mamá de Mikel recibe unas flores que no esperaba, se pone muy contenta y las coloca con todo cariño en un bonito jarrón en la mesa del cuarto de estar.

Cada vez que la mamá de Mikel ve las flores, ¿En qué piensa...?, ¿Qué significan para ella esas flores?, ¿No es como si de alguna manera Mikel estuviera presente allí por medio de esas flores...?

 

Los Gestos.

En la página 22 del libro del niño están dibujados distintos gestos que nosotros hacemos o podemos hacer. Ayudamos al niño a identificar el gesto y que diga qué significado tienen, qué queremos expresar con ellos, etc.

Que lo escriba debajo de cada dibujo.

Se trata de ver cómo estos gestos nos comunican, sin necesidad de palabras, estados de ánimo, sentimientos, etc. y provocan en nosotros determinadas reacciones...

En la página hay un espacio libre para dibujar otro gesto distinto o pegar una fotografía de un gesto.

 

Palabra de Dios

Miramos el primer dibujo de la página 23, y leemos:

 

Jesús entró en la casa para quedarse con ellos. Cuando estaba sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero Jesús desapareció de su lado.  En aquel instante se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once apóstoles y a todos los demás. Ellos les contaron lo que les había ocurrido por el camino y como habían reconocido a Jesús cuando hizo el gesto de partir el pan.

(Lucas 24, 29-35)

 

Después de la lectura, hacemos un breve comentario, fijándonos en que a Jesús resucitado sus amigos no le reconocieron por su apariencia, sino cuando hizo los mismos gestos que había hecho en la última Cena.

 

Interiorización y profundización

Sólo para los padres y madres. (El niño trabajará este ejercicio con su grupo de catequesis y con su catequista).

En las páginas 24 y 25 se quiere reflejar que los siete sacramentos parten del mismo Jesús, y nos ayudan a ponernos en relación con él.

Los sacramentos no deberían ser simples gestos o signos externos (meros ritos), sino algo que puede afectar de verdad a nuestra vida. Los sacramentos, vividos desde el seguimiento de Jesús, nos transforman y de algún modo generan algo nuevo en nosotros: por el bautismo somos reconocidos públicamente como hijos de Dios, la unión de los esposos recuerda la alianza y la promesa de amor de Dios a su pueblo,…

Y así, cada sacramento representa y realiza algo importante en nosotros, transforma (mejorando) nuestra vida.

Puede que os sirvan estas pistas muy resumidas:

- Bautismo: Dios nos llama a una vida nueva y nos pide vivir como hijos suyos.

- Confirmación: Jesús nos regala su Aliento, su Ánimo, (el Espíritu Santo) y su fuerza nos hace ser buenos seguidores suyos.

- Eucaristía: Jesús nos invita a su mesa, se hace alimento de vida, nos pide que seamos capaces de darnos, de compartirnos.

- Reconciliación o Penitencia: Ante los errores humanos que rompen la amistad, Dios nos acoge siempre, nos perdona y nos trata como a hijos.

- Unción de los enfermos: Dios está al lado del enfermo y esa convicción es fuerza para pasar esos momentos difíciles de la vida.

- Matrimonio: Un hombre y una mujer prometen vivir juntos y quererse siempre.

- Orden sacerdotal: Un cristiano es elegido y enviado para presidir y servir a la comunidad.

 

Actividad con el niño: buscamos una foto de un sacramento celebrado en nuestra familia y la pegamos en el recuadro de la página 28.


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 4.- ¿Lejos de Dios?... ¡Mejor cerca!

 

Objetivos

- Recalcar con fuerza que Dios Padre es misericordia, y que su amor es infinito.

- Ante la conciencia de pecado (el mal hecho), saber que es posible solucionar el mal (confiando en el amor de Dios), y recuperar la amistad con Jesús.

 

La Experiencia

-Comenzamos conversando sobre lo que nos hace ser felices con los demás: estar unidos, quererse, expresar los sentimientos positivos, ayudarse mutuamente, hacer las cosas en conjunto. Esto hace que “funcionen” la familia, la relación con los amigos, los grupos a los que pertenecemos…

-Luego formulamos una pregunta para el diálogo: Las personas, ¿vivimos siempre así? La respuesta nos abre a lo que llamamos experiencias de "ruptura" de lo que es bueno, a las actitudes que destruyen la unión, la armonía, la amistad…

-Básicamente, a esas actitudes y a esas acciones llamamos “pecado”. Los cristianos queremos estar unidos a Dios Padre y a Jesús; deseamos relacionamos con ellos, aceptar el amor que Dios Padre nos ofrece y seguir el camino que Jesús nos enseña... Pero… no siempre lo vivimos.

-Por ejemplo, la amistad, la alegría o la solidaridad son actitudes que Dios Padre y Jesús nos proponen. Esas actitudes buenas se ven rotas cuando no vivimos como amigos (cuando nos peleamos), o cuando damos motivos para que otros se pongan tristes, o cuando no ayudamos a quien lo necesita...

-Con ayuda de los dibujos de la página 29 del libro del niño, recogemos estas ideas. Cuando nos enemistamos, cuando hacemos daño a otros, o cuando no nos ayudamos, nos alejamos de los demás (en el primer dibujo, el niño y la niña del dibujo están separados y se dan la espalda). Sin embargo, si reconocemos el error, o el mal hecho, y que las cosas pueden hacerse mejor, podremos volver a ser amigos, a estar unidos y darnos otra oportunidad (en el segundo dibujo, los niños están juntos, abrazados, y con sus pinturas han realizado algo en común).

Nuestro corazón nos dice que es mucho mejor estar cerca de quienes nos aman.

 

 

Palabra de Dios

La parábola del hijo pródigo (también llamada "del padre misericordioso") ilumina las experiencias que pueden haber aparecido en el diálogo. Nos ayuda a profundizar en su dimensión religiosa: de la misma manera que nos alejamos de las personas, también nos alejamos de Dios; e igual que deseamos acercarnos de nuevo a los que nos aman, así nos ocurre también con Dios. Sobre eso Jesús nos contó una hermosa parábola.

 

1-Leemos con el niño la conocida parábola, repasando los dibujos y el texto de las páginas 30 a 33.

Dijo Jesús: "Un hombre tenía dos hijos…”

(Lucas 15, 1 1-32)

 

2-A continuación, descubrimos las actitudes de los personajes principales que  aparecen en la historia.

.Como padres de familia, nosotros tenemos que destacar la importancia la actitud del padre de la parábola. Ese padre es modelo de amor y de perdón: junto a él se vive, se está bien, en su casa se puede gozar de su amor, y él está siempre dispuesto a acoger y perdonar.

.Todo esto está expresado plásticamente, gráficamente, visualmente, en la parábola, cuando describe al padre viendo desde lejos al hijo perdido, conmoviéndose y echando a correr, abrazándolo y besándolo.

 

3-En la página 34 del libro hay unas preguntas que se refieren a los personajes. Conversamos para escribir las respuestas en el libro:

a) ¿Cómo trata el padre a cada uno de los hijos? ¿Por qué actúa de esa manera?

b) ¿Qué hizo mal el hijo menor? ¿Cómo encontró la felicidad que había perdido?

c) ¿Y qué hizo mal el hijo mayor? ¿Por qué no era feliz en la casa del padre?

 

 

Interiorización y profundización.

Sólo para los padres y madres:

El tema tratado nos plantea algunas difíciles y delicadas cuestiones: la cuestión…

de cómo vivimos nosotros la realidad, primeramente HUMANA, del mal que podemos ocasionar, a veces incluso siendo conscientes,

de la conciencia (o la falta de conciencia) de haber actuado mal,

de la culpa que sentimos (nos remuerde o no nos remuerde la conciencia),

de cómo podemos poner remedio al mal hecho (¿es posible en el presente o en el futuro hacer algo que remedie lo que hicimos en el pasado?),

de cómo podemos liberarnos de la culpa,

de la necesidad profunda de ser perdonados para recuperar la paz interior,

de la dificultad seria que tenemos para perdonar a quien sentimos que nos ha ofendido o dañado gravemente,

de lo poco que nos sirve un perdón “barato”, dado sin pensar y sin que cambie nada en la situación o en la relación,

de la confianza rota por el otro y cómo se puede restablecer.

De todas estas cuestiones podemos hablar como padres, referido a la vida en común (entre esposos, o con los hijos, o con otras personas…).

El tema tiene su vertiente religiosa o de fe. Casi las mismas cuestiones sirven cuando pensamos en nuestra relación con Dios Padre, y en nuestro seguimiento de Jesús: pecado, culpa, perdón, liberación, conversión-transformación, cambio a mejor, compromiso.

 

Actividad con el niño:

Recortamos de una revista una foto grande en que aparezca una familia.

La rompemos en tres o cuatro pedazos.

Que el niño la recomponga con pegamento, con cello…

Dialogamos: ¿Cómo ha quedado la foto, después de “repararla”? ¿Ha quedado igual que antes? ¿Qué cosas rompen la familia? ¿Cómo podemos “reparar” las rupturas?

 


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 5. Jesús nos trae el perdón de Dios

 

Objetivos

-Que el niño conozca el mensaje de Jesús sobre la misericordia y el perdón de Dios.

-Aprender a pedir perdón a Dios y no negárselo a las demás personas.

 

La Experiencia

.En primer lugar, comenzamos por recordar con el niño algunas ideas del tema anterior: las peleas, discusiones, enfrentamientos… que se dan entre las personas (sean niños o adultos). Se le puede pedir al niño que diga cuál situación de pelea recuerda como más dura o más amarga. Dejamos que lo cuente con sus palabras. Luego le preguntamos si ya ha pasado esa situación, si ya se ha solucionado. Si es así, cómo han solucionado el conflicto quienes se pelearon, cómo han vuelto a acercarse.

.En este diálogo pueden aparecer situaciones diversas, con “finales" distintos. Por ejemplo, en alguna ocasión, el enfrentamiento se habrá solucionado de forma rápida y sencilla; en otra ocasión, la pelea y las consecuencias (resentimiento, sentimientos negativos…) aún se mantendrán.

.Como los adultos, también los niños han tenido experiencias diferentes:

*-no ha sido necesario pedir perdón y la reconciliación ha sido espontánea;

*-él ha pedido perdón y otra persona le ha perdonado;

*-otros le han pedido perdón y él ha perdonado;

*-ambos se han perdonado mutuamente;

*-le han pedido perdón y no lo ha dado, siguiendo enfurruñado;

*-él ha pedido perdón y no se lo han concedido…

.Como padres y madres, debemos destacar la necesidad de "hacer algo" en todas esas situaciones, la necesidad de actuar y no cruzarse de brazos o dejarlo pasar. Los conflictos, las rupturas, el distanciamiento (y sus consecuencias de sufrimiento, culpa, resentimiento…), no se resuelven por sí solos. Puede parecer que si dejamos correr el tiempo, se nos olvidará y todo se solucionará, pero casi siempre la herida se cerrará el falso.

.Se le puede preguntar al niño cuál es la experiencia que mejor le ha resultado, que le ha dejado más tranquilo o mejor sabor de boca: cuando se ha llegado al perdón o cuando ha quedado pendiente.

.A veces, no sabemos muy bien cómo actuar, o la herida que nos ha provocado el conflicto nos paraliza. Para saber qué es ese "algo que tenemos que hacer", contamos con el ejemplo de nuestro amigo Jesús. Él nos enseña, en las distintas situaciones de su vida, qué es lo que Dios hace cuando hay peleas y ofensas, y qué es lo que nosotros estamos llamados a hacer en esas situaciones. (En la página 37, un niño muestra a sus compañeros una escena en la que Jesús da un abrazo-perdona a un niño, mientras los padres de éste lo contemplan).

.Eso lo podemos ver mejor con la ayuda de un pasaje del Evangelio.

 

Palabra de Dios

 

“Los hombres de leyes y los fariseos le llevaron a Jesús una mujer sorprendida…”

Juan 8, 3 – 11

 

En las páginas 38 y 39 del libro del niño aparece la narración, con imágenes que hacen referencia a la escena relatada.

-Primero, pedimos que el niño lea el texto, ayudándole si tiene dificultades.

-Segundo, podemos repasar con él los dibujos, fijándonos en los detalles de las ilustraciones.

-Tal vez, habrá que aclarar algún aspecto o palabra que no se ha comprendido bien en la historia. Lo haremos con sencillez.

 

Ante las posibles preguntas del niño, pueden servirnos estas pistas:

-Este texto no es una parábola. Es un caso real que se le presenta a Jesús. Los hombres de leyes (jueces) y fariseos traen a una mujer que ha pecado.

-La reacción normal (de norma=ley) ante el pecado y el delito, es la acusación, y la condena. Incluso recuerdan que la Ley de Moisés, Ley dada por Dios, permite matar a quien ha cometido ese pecado-delito, a esa mujer.

-Pero, frente a esa Ley, Jesús tiene otra actitud: perdona. Porque cree en un Dios que es Padre, y que es misericordia, y que perdona (parábola del tema anterior), él también anuncia y practica el perdón. Lo que Jesús ha dicho sobre Dios Padre, ahora lo pone en práctica con las personas: les da su perdón y les invita a no pecar más, porque les ama como Dios Padre ama.

-Para aquella mujer, Jesús fue de verdad su Salvador, porque fue salvada del castigo y perdonada por amor. Jesús fue la expresión del perdón de Dios, y ese perdón la salvó.

 

Interiorización

Sólo para padres y madres:

.Seguimos con el delicado tema de si las personas somos capaces de perdonar. O si estamos tan dispuestos a perdonar como, a veces, necesitados de que nos perdonen.

.Muchas personas, tal vez vosotros mismos, os identificáis con esas frases referidas al perdón: “Yo perdono, pero no olvido”, “Perdonar es de débiles”, “Si perdonas, te toman por tonto”, “El que la hace, la paga”, “Que se pudra en la cárcel”…

.Hay dos situaciones completamente distintas.

a) Si nosotros hemos ofendido y tenemos la valentía de reconocer que hemos actuado mal, entonces pedimos, rogamos, suplicamos, necesitamos que nos perdonen, para quedarnos en paz, para vivir sin deudas, seguir con la vida sin cabos sueltos…

b) Pero si hemos sido los ofendidos, si nos han hecho daño, si nos han engañado, cuánto nos cuesta perdonar la ofensa, el daño, el engaño. Casi ni vemos a la otra persona que nos pide perdón; sólo vemos su mala acción, su delito, su “pecado”.

.El perdón que retenemos, el que nos han pedido y nosotros hemos negado, en nuestro interior se transforma en otra cosa. A veces, en un resentimiento sordo y duradero. A veces, en un deseo de venganza. A veces, en tomarse la revancha y pagar con la misma moneda o con un daño mayor: “Si tú me has engañado, yo te haré lo mismo”, “El sufrimiento recibido, multiplicado por dos”.

.Dijo Mahatma Gandhi: “Ojo por ojo… y el mundo acabará ciego”.

.Los hijos suelen hacer cosas y tener comportamientos que no nos gustan, que nos sacan de las casillas. Como padres y madres, ¿qué actitud tenemos ante las faltas de nuestros hijos? ¿Castigo? ¿Perdón? ¿Son contrapuestos uno y otro? ¿Si les perdonas, no aprenderán nunca? ¿Cuáles son las últimas palabras de Jesús a la mujer?

 

Actividad con el niño:

-En la página 41, hay una selección de textos que tratan del perdón. Presentan distintos aspectos del perdón. Se trata de leerlos todos y escoger uno, el que más os guste a los padres y al niño, y encerrarlo en un recuadro, para resaltarlo. Quizá os sirva para recordarlo en la convivencia familiar, y sea como una luz para los momentos de tensión, conflicto, peleas, discusiones, enfados…

 


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 6. La iglesia nos perdona en nombre de Jesús

 

Objetivos

-Presentar el sacramento de la Reconciliación como un regalo de Jesús que llega por mediación de la comunidad.

-Preparar al niño para el momento de celebrar el sacramento.

 

La Experiencia

.Al comenzar, podemos hacer un breve repaso del tema anterior. Las ocasiones en que hemos hecho algo que no está bien, situaciones en que hemos pedido perdón y no nos lo han dado, otras en que nos han pedido perdón…

.También hay momentos en que hacemos algo que a Dios no le gusta, o nos olvidamos de Él, o hacemos lo contrario de lo que Jesús nos manda. Son las situaciones en que reconocemos que hemos pecado, en que hemos podido ofender a Dios.

.Cuando hemos hecho el mal a otra persona, nos quedamos tranquilos si le oímos decir que nos perdona y que volvemos a ser amigos y que todo queda olvidado. Se nos quita un peso de encima y re-comenzamos alegres.

.Pero cuando la conciencia es que hemos pecado contra Dios, o cuando las otras personas no pueden o no quieren decirnos que nos perdonan, ¿Cómo podremos superar esa sensación de culpa o de tener algo pendiente, de tener “deudas”? ¿Cómo escuchar a Dios decir que nos perdona lo malo que hemos hecho? ¿Cómo obtener el perdón de quien no quiere o no puede perdonarnos?

.En la página 43 se ilustran dos situaciones en las que alguien se porta mal con otras personas. El dibujo puede servir para que el niño describa lo que ve y cuente situaciones parecidas, vividas por él o por alguien a quien conoce.

.Es importante que quede claro que Dios en nuestro Padre Bueno, que es todo amor y que en Él no cabe el rencor, que no se cansa nunca de perdonarnos, y que Jesús ha sido el encargado de traernos el perdón de Dios. Jesús nos hace escuchar las palabras de perdón de Dios.

.Cuando nos perdonamos mutuamente y hacemos las paces sentimos alivio y gozo. Celebrar el perdón de Dios es también un momento gozoso.

 

Palabra de Dios

El texto que vais a leer con vuestro hijo recoge las palabras de Jesús a sus discípulos después de resucitar. Para Jesús ha terminado el tiempo de hacer cosas, de cumplir su misión, y empieza el tiempo de los discípulos. Ellos toman el relevo de Jesús, y éste les encarga algunas cosas. Entre ellas, la capacidad de transmitir el perdón de Dios, lo mismo que lo había hecho él. Leemos el siguiente texto: Juan 20, 19 – 213.

 

“El día de la resurrección de Jesús, estaban sus discípulos en una casa con todas las puertas bien cerradas, porque tenían miedo. De pronto, Jesús se presentó en medio y les dijo: "La paz con vosotros". Después les dijo: "Recibid el Espíritu Santo. A quienes les perdonéis los pecados, les quedarán perdonados”. Juan 20, 19-23

 

En las páginas 44 y 45 del catecismo aparecen tres dibujos. En el primero, es el propio Jesús quien transmite el perdón de Dios, diciendo: “Tus pecados te son perdonados”. En el segundo, Jesús envía a sus discípulos con el poder de perdonar. En el tercero, la gente mira al sacerdote que representa a esos discípulos de Jesús que recibieron el poder de perdonar. Podéis comentar con vuestro hijo los tres dibujos, presentándolos como una sucesión y una continuidad, o como el relevo que pasa de unos a otros. Pero lo importante es que Dios perdona a través de las personas.

 

Interiorización

Sólo para padres y madres:

.Decíamos que nos resulta más difícil perdonar que pedir perdón. Y que necesitamos más que nos perdonen que perdonar.

.Hasta que no nos sentimos perdonados no encontramos una paz verdadera y duradera. Si creemos o pensamos que alguien no nos ha perdonado, que nos guarda rencor, que quiere que nosotros suframos lo mismo que sufrió… algo nos inquieta y nos mantiene incómodos.

.Cuando, por fin, se nos dice de alguna forma (mejor si es de manera expresa) que nos perdonan, que todo queda olvidado, que las deudas quedan saldadas, sentimos alivio.

.¿Cómo saber que nos han perdonado, si no nos lo dicen o no lo expresan de una o de otra forma? ¿Cómo recuperar la paz, necesaria para hacer “tabla rasa” y comenzar otra vez, o seguir con la vida, sin causas pendientes?

.¿Por qué nos resulta tan complicado decir a la otra persona, mirándole de frente, “Te perdono de corazón”? No son palabras que aplaudan las malas acciones (o malas actitudes), no se anima a volver a hacer lo mismo, no se transige con el mal que los seres humanos somos capaces de hacer. El perdón es igualmente sincero si añadimos “No lo vuelvas a hacer”. Y esta última frase no es una condición, por eso va en segundo lugar. No decimos: “Te perdono, si no lo vuelves a hacer”. Queremos decir “Te perdono para que no lo vuelvas a hacer”.   

.En el perdón, se nos da una nueva oportunidad. Si hemos emborronado una hoja, se nos da otra completamente limpia, completamente en blanco, para que no cometamos los mismos errores que en la anterior. El perdón nos anima a hacerlo mejor la próxima vez, a superarnos y superar nuestras zonas oscuras.

.La Comunidad, la Iglesia, agradece esa bondad de Dios. Y celebra que Él siempre nos da nuevas oportunidades. La forma de celebrarlo es con el sacramento de la Reconciliación. En él escuchamos, a través de discípulos de Jesús que han recibido el poder de perdonar, las palabras que nos transmiten el perdón de Dios. No nos perdona el sacerdote, sino Dios a través o por medio del sacerdote.

 

Actividad con el niño:

-El dibujo de la página 45 está sin colorear en parte, para que los niños lo completen en casa. Son precisamente las personas las que no tienen color (las flores y el local sí lo tienen), porque les falta algo, les falta la alegría de saber que Dios las ha perdonado.

-En la página 46 aparecen cuatro pasos que se deberían dar para llegar a conseguir el perdón. Junto con vuestro hijo, y fijándoos en las expresiones y en lo que aparece en los dibujos podéis adivinar y escribir cuáles son esos pasos.


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 7. María nos enseña a decir “sí” a Dios

 

Objetivos

-Presentar a María como la persona que colabora con Dios y que nos conduce a Jesús.

-Como María, acoger a Jesús en nuestras vidas, en Navidad y siempre.

-Estar dispuestos a decir “sí” a Dios.

 

La Experiencia

A finales de diciembre y primeros de enero, el niño, la niña, viven el ambiente navideño. Éste les entra por los sentidos: por los ojos (adornos navideños, belenes, luces, objetos que sólo aparecen en esa época, anuncios publicitarios…), por los oídos (villancicos, música navideña…), por el gusto (comidas especiales, más dulces que de costumbre…). También se dan otros elementos: vacaciones, más tiempo para jugar, actividades que se organizan en esas fechas.

Comenzamos comentando con el niño en qué se nota que es Navidad, cómo lo siente y cómo se siente en Navidad.

Los adultos sabemos que la Navidad no es sólo eso. Debajo de la superficie, lo que se ve, el envoltorio… hay algo más. Es lo que da sentido a todo. Sin eso que es esencial, lo otro no tendría sentido. Es el momento de preguntarle al niño por qué cree él que se hacen tantas cosas diferentes al resto del año. Cuál es el motivo de los adornos, los regalos, los banquetes… ¿Cuál es la raíz del “árbol de la Navidad”?

Ayudamos al niño a ir profundizando.

 

Palabra de Dios

 

Las páginas 50 y 51 presentan tres escenas de la vida de María que nos sirven para acompañar el proceso de la fe de María:

1.- Anunciación: Lucas 1, 26 – 38. Leemos despacio la escena y la comparamos con el dibujo. Resaltamos la frase final de María: "Hágase en mí según tu palabra".

2.- Visitación a Isabel: Lucas 1, 39 – 45. Continuamos leyendo y pasamos a otra escena. En el saludo de Isabel a María, resaltamos la frase: "Dichosa tú que has creído".

3.- Nacimiento de Jesús: Lucas 2, 16 – 21. Los pastores, que representan a los pobres, encuentran al niño y hablan de él. Resaltamos la actitud de la madre, con la frase: "María guardaba todas estas cosas en su corazón".

 

Comentamos las tres escenas, los dibujos y los textos leídos, dejando que el niño se exprese con libertad.

 

Interiorización

Sólo para padres y madres:

La Navidad es, para muchas personas, una época más del año, como las vacaciones de verano, el carnaval o las fiestas del pueblo…

Para los cristianos es algo muy especial. Celebramos algo, pero… ¿qué es exactamente lo que celebramos? Y ¿por qué lo celebramos, es decir, por qué lo recordamos con alegría y de modo festivo? Y ¿qué consecuencias podemos sacar del significado de la Navidad, del hecho celebrado?

Pensando en los niños, ¿cómo viven realmente esta época del año? ¿podrían vivirla de forma distinta? ¿podríamos los padres ayudarles en este sentido?

 

Actividad con el niño:

En la página 53 hay un espacio libre para que cada niño pueda pegar una fotografía o estampa de la Virgen María: de su parroquia, de su pueblo, de una ermita, etc. Ayudarle a conseguirla y pegarla.


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 8. Jesús nos invita a su mesa

 

Objetivos

-Presentar la Eucaristía, la Misa, como una invitación que recibimos de Jesús.

-Ver la continuidad entre las comidas de Jesús y la Eucaristía que celebramos.

 

La Experiencia

Las personas recibimos con frecuencia invitaciones a comer, a cenar. Los niños se invitan para los cumpleaños... Invitar a otra persona es signo de amistad, de aprecio a esa persona. Nos invitan y también invitamos. Compartir la mesa, invitar a alguien a comer es un signo de amistad.

Comentamos brevemente la experiencia que tiene el niño de invitar y ser invitado, qué significa que nos invitemos unos a otros, por qué lo hacemos, etc.

Estar juntos alrededor de una mesa y comer lo mismo expresa una buena relación entre las personas, y supone un deseo de continuar, mejorar y celebrar dicha relación: deseamos vernos, queremos celebrar cosas juntos, queremos seguir siendo amigos, miembros del grupo o de la familia etc.

Dialogamos con el niño preguntándonos si, cuando compartimos la comida, estamos compartiendo algo más. Dejar al niño que se exprese.

 

Palabra de Dios

Leyendo el Nuevo Testamento, recogemos algunos momentos significativos de la vida de Jesús en los que se le ve "compartir la mesa". Jesús compartió la mesa en muchas ocasiones a lo largo de su vida: en casa de sus amigos Marta, María y Lázaro en Betania, pero también aceptando la invitación de "pecadores" y gente mal vista, como Mateo, Zaqueo, etc.

Estas comidas eran expresión de amistad, pero también querían indicar que Jesús no rechazaba a nadie, sino que había venido a "buscar y salvar lo que estaba perdido" (Lucas 19,10).

-En la página 62, completamos el dibujo y comentamos la escena. El niño debe adivinar de qué se trata. Luego leemos despacio el texto que recoge las palabras y los gestos de Jesús en la cena de despedida. Esta cena tiene mucha importancia para los cristianos porque Jesús dijo: "Haced esto en memoria mía" (Lucas 22, 14-20).

-En la página 60, seguimos los mismos pasos: completar el dibujo, comentarlo y descubrir de qué se trata. Luego, leemos el texto que relata la escena (no sólo el recuadro del catecismo) Lucas 24, 23-55:

 

“Ya cerca de la aldea donde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante, pero ellos le apremiaron diciéndole: “Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya se termina”. Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció”.

 

Repetimos la frase del catecismo: “Los de Emaús reconocieron a Jesús resucitado al partir el pan”.

-La otra escena presenta a unos cristianos, años después de la resurrección, repitiendo los mismos gestos que hizo Jesús y cumpliendo lo que éste les había pedido: Los primeros cristianos se reunían para la “fracción del pan  (Hechos 2,42).

Hay que subrayar que son tres momentos que tienen una continuidad:

-Jesús, antes de su muerte, pide hacer lo mismo a sus discípulos.

-Jesús, después de su resurrección, repite los mismos gestos y así lo reconocen.

-Los discípulos de Jesús, cumplen lo que les pidió Jesús y comparten el pan.

 

Interiorización

Sólo para padres y madres:

Este es el primer tema sobre la Eucaristía que trataremos a lo largo de otros cinco temas más. Aquí se presenta como la respuesta a una invitación de parte de Jesús.

Él, que se sentaba a la mesa de muy distintas personas (fariseos y recaudadores de impuestos, justos y pecadores, pobres y ricos…) eligió la mesa y la comida como un signo o un símbolo. ¿Qué significado tiene ese signo?

-Quien comparte con Jesús esa “mesa” y esa “comida” es porque también quiere compartir sus ideas, su proyecto de vida, su forma de ser y de actuar. Quien acepta la invitación a participar en la “mesa-misa” de Jesús, comparte el “menú” que Jesús ofrece: su mensaje, sus ejemplos, sus actitudes, sus valores...

-Se dice expresamente que es una “invitación” y no una imposición. Cierto que, ante algunas invitaciones, nos sentimos “obligados” a acudir para no quedar mal, o no desairar a quien nos invitó. Pero la Eucaristía no debe sentirse ni participar en ella como una obligación. 

-Finalmente, la Misa, la Eucaristía, no es algo que se ha “inventado” la Iglesia para tener el rebaño reunido y tranquilo. La iniciativa, la idea, partió del mismo Jesús. Él  pidió a sus seguidores y discípulos que continuasen con ese signo para hacer memoria, para con-memorar, para recordar y revivir la persona de Jesús.

Los primeros cristianos pensaban que así cumplían una de las “últimas voluntades” de su amigo Jesús.

 

Todo esto está muy bien, pero…

¿Nos sentimos realmente invitados a algo?

¿Consideramos la Misa como una invitación recibida de parte de un amigo? ¿Queremos compartir algo con Jesús de Nazaret?

 

 

Actividad con el niño:

Vamos a "poner la mesa": en el libro del niño, en la página 56, está dibujada una mesa vacía. Recortamos los platos, vasos, cubiertos, las flores, etc. de la página 57 y con ellos se "pone la mesa", pegándolos en el dibujo de la mesa vacía. En las líneas de puntos de los platos tenemos que escribir los ingredientes del "menú de la amistad". Ayudamos al niño a descubrir las actitudes que son necesarias para que la comida nos haga crecer y ser fuertes en la amistad, entre nosotros y con Jesús.

 


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 9. Nos reunimos para la fiesta de Jesús

 

Objetivos

-Presentar la Eucaristía como una celebración o una fiesta

-Transmitir al niño que acudir a la Misa es aceptar una invitación de Jesús

-Explicar los distintos momentos del comienzo de la Misa

 

La Experiencia

La experiencia de la fiesta está muy presente en la vida de los niños.

Comenzamos dialogando con el niño, y recodamos las distintas fiestas que conoce: las fiestas del pueblo, las fiestas familiares, las fiestas del calendario (Navidad, cumpleaños y aniversarios…), las fiestas en el Colegio o en otros grupos…

Preguntamos por qué se lo pasa bien, qué tienen esos días o momentos que los hacen agradables y alegres. Se trata de buscar los elementos que convierten a algo en una fiesta: puede ser la música, o las actividades que se realizan, o la compañía que tenemos en esos momentos, o los adornos y la decoración del lugar… En definitiva, la pregunta sería: ¿Por qué algo se trasforma en fiesta?

También podemos profundizar en otro aspecto importante. A veces, los niños no son conscientes de ello, porque sólo disfrutan de la fiesta. Pero es bueno que se den cuenta de la variedad de personas que intervienen en una fiesta: las que organizan, las que invitan, las que decoran, las que llevan a cabo una tarea, los espectadores, los protagonistas…

Esta reflexión nos sirve para subrayar que es muy difícil celebrar una fiesta estando cada uno solo, sin compañía; que para celebrar una fiesta hay que reunirse con otras personas... Toda celebración, de cualquier signo, requiere compartir los momentos, la amistad, la alegría, la vida… con otras personas.

 

Desde lo que hemos dialogado, será más fácil hacer comprender al niño que los cristianos nos juntamos en la misa, invitados por Jesús y para compartir con alegría nuestra amistad y nuestra vida.

 

Palabra de Dios

El texto de la Palabra de Dios del tema 9 es muy breve, pero muyimportante.

En la página 70 del catecismo aparece escrita una frase que Jesús dijo a sus amigos para que le sintieran siempre presente. La puede leer primero el padre o la madre. Después se le pide al niño que también él la lea:

 

“Donde dos o más estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Mateo 18, 20

 

Luego se le pide al niño que comente la frase: ¿Qué quiere decirnos Jesús con esas palabras? ¿Por qué dice que tienen que reunirse “dos o más”?

 

Después, podremos completar lo que el niño diga con las siguientes reflexiones:

Jesús quiere que sus amigos estemos juntos, Él no quiere que estemos solos y desunidos, yendo cada uno por su lado.

 

Por eso, en la Misa, en la Eucaristía, nos reunimos en su nombre, invitados por Él; y nos reunimos para celebrar que somos amigos de Jesús y entre nosotros, nos reunimos porque somos cristianos. Debemos recordar sus palabras y saber que, cuando nos reunimos, Él está con nosotros, aunque no lo veamos con los ojos de nuestra cara.

 

Interiorización

Sólo para padres y madres:

En la catequesis de los niños hay un esfuerzo por presentar la Eucaristía, la Misa, como una fiesta, la Fiesta de Jesús. Queremos que así lo perciban y lo vivan. Incluso en muchos lugares se prepara y se celebra la misa con elementos que ayuden a los niños a no aburrirse, a que entiendan mejor lo que se hace, a que se lo pasen bien. Se cantan cantos con palmadas y gestos. Se leen textos de la Palabra de Dios “traducidos” a su lenguaje y adaptados a su comprensión. Se hace que participen más activamente con las peticiones, ofrendas…

También, en algunas raras ocasiones, se intenta que los adultos vivan la misa de manera más festiva: en algunas bodas, en algunos aniversarios (25 y 50 años de casados), en ciertas ocasiones como romerías, en misas de quintos, o en las de alguna asociación concreta…

Pero, en general, bastantes personas confiesan que no sienten la Eucaristía como algo festivo. No encuentran alegría en la Misa. No se lo pasan bien, no les pone alegres ¿Nos pasa a nosotros lo mismo? ¿Alguna vez nos hemos sentido en la Misa como en una fiesta?

La clave está en si, al acudir a la iglesia-templo, tenemos algo que celebrar, a secas. Y también si tenemos algo en común, y algo que celebrar junto con las otras personas que acuden a ese mismo acto: lo que llamamos para los niños “la Fiesta de Jesús”.

Aunque en la misa haya cantos con guitarras y batería, aunque el cura que preside sea muy simpático y hasta cuente chistes en la homilía, aunque haya un ambiente cálido y con muchos adornos y flores, aunque se den palmadas y se diga “Aleluya!”… ¿nos sentiremos en una fiesta si en nuestro interior no tenemos claro lo que queremos celebrar, o no tenemos nada que celebrar?

 

 

Actividad con el niño:

-En la página 68, se pide que el niño pegue una foto de una fiesta. Se puede sacar del álbum familiar, o de una revista.

-En la página 70, ayudamos al niño a poner orden en las palabras que hay debajo del recuadro y que escriba la frase correcta. Luego colorea el dibujo de una familia acudiendo a la Eucaristía.

-Finalmente, leemos despacio los guiones de la página 71, con los pasos de la primera parte de la misa.

 


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 10. ¡Palabra de Dios!

 

Objetivos

-Presentar al niño segunda parte de la Misa: la liturgia de la Palabra

-Explicarle la importancia de estar a la escucha de lo que Dios quiere decirnos

-Mirar a Jesús como una “palabra” importante de Dios, que nos explica otras palabras anteriores.

 

La Experiencia

La portada del tema, en la página 73, recoge una escena en la que dos niños están jugando al "teléfono". Es un juego que más de un niño conocerá o ha utilizado en alguna ocasión. El dibujo es una buena excusa para iniciar el diálogo con el niño.

¿Qué están haciendo estos niños?

Debemos ayudar al niño a descubrir que lo están haciendo es "comunicarse".

 

Después, pasamos a dialogar sobre lo que es la comunicación, con estas preguntas:

-¿Qué hace falta para que dos personas se comuniquen? (Tienen que tener algo que decir, cuando uno de los dos habla, el otro debe escuchar, siempre hay que estar atentos al mensaje que nos transmiten...).

-¿Cómo nos comunicamos las personas? (con la voz cuando estamos cara a cara, o por gestos, o también a través de objetos e instrumentos cuando estamos separados por la distancia: con las cartas, con el teléfono, por internet…)

-¿Con quiénes nos comunicarnos? (con personas cercanas, o lejanas, con Dios…)

Interesa destacar la necesidad de estar a la escucha para que haya buena comunicación. Si no escuchamos con atención, puede que no entendamos lo que nos quieren decir, o que lo entendamos al revés.

 

También hay que presentar la comunicación con Dios. Él ha hablado al corazón de muchas personas: profetas, reyes, pastores, gente sencilla... Esa comunicación es la que aparece recogida en los distintos libros de la Biblia. Podemos presentar la Biblia a los niños como "una colección de libros" o "un libro con muchos libros dentro”.

 

Dios no sólo habla, también escucha. A Dios no sólo se le puede escuchar, también se le puede hablar. Es la comunicación que se hace a través de la oración (tal y como aprendimos el curso pasado).

 

Palabra de Dios

En la página 75 del catecismo, se recoge la narración del camino que Jesús resucitado hace con dos de sus díscipulos que iban de regreso a su pueblo, Emaús (Lc. 24, 13-27)

 

El relato recoge dos momentos, reflejados en los dos dibujos de la página:

a) Los discípulos contándole a Jesús lo que ha sucedido.

b) Jesús explicándoles las Escrituras, lo que dijeron los profetas.

El niño lee despacio el texto:

 

“Tres días después de la muerte de Jesús…”

Lucas 24, 13-27

 

Podemos intentar, con el libro cerrado, recordar los detalles de la escena y las actitudes de Jesús, de los discípulos…

 

Interiorización

Sólo para padres y madres:

El Dios que nos presenta la Biblia es un Dios que se comunica, que hace llegar su palabra a los seres humanos. Unas veces, de una manera; otras veces, de otra. Recojemos la frase del catecismo: “En muchas ocasiones nos habló Dios…”. Lo importante es que no es un Dios muy lejano y que vive de espaldas a la Humanidad, sino alguien que se ha comunicado con las personas (a veces, con una sola persona; a veces, con todo su pueblo) a lo largo de la Historia. ¿Tendrá Dios algo que decir HOY a la Humanidad? ¿Encontrará la manera de hacer llegar su voz?

Una manera de comunicarse fue a través de unas personas llamadas los “profetas”. A ellos hace referencia Jesús, varios de los libros de la Biblia recojen el mensaje que comunican de parte de Dios. Son como los portavoces de Dios, los que hacen conocer su voluntad, sus deseos, sus quejas. ¿Habrá HOY profetas, portavoces de Dios? ¿Quiénes serán? ¿Se les escucha?

En algunos hogares hay una Biblia o un Nuevo Testamento. Hay personas que leen habitualmente un pasaje, un texto de la Biblia. En otros hogares, es solamente un libro de adorno en la estantería; o simplemente, no hay ni Biblia ni Nuevo Testamento. No se lee, no se conoce, no se tiene en cuenta para nada.

A bastantes personas les resulta difícil entender los textos de algunos libros de la Biblia y prefieren leer textos fáciles del Evangelio. Esta dificultad no debe ser motivo de preocupación. El tema del catecismo del niño puede servir de luz. También aquellos dos discípulos necesitaron la ayuda de Jesús para entender lo dicho por los profetas del Antiguo Testamento.

Ellos ya conocían las Escrituras, habían leído la Biblia y sabían lo que Dios les había querido comunicar. Sin embargo, no lo entendían del todo y necesitaron ayuda.

-Al igual que aquellos discípulos, también nosotros podemos escuchar la Palabra de Dios recogida en la Biblia, y eso lo hacemos de una manera especial en la misa.

-Al igual que aquellos discípulos, comprendemos qué es lo que Dios nos quiere decir, sobre todo, a través de su Hijo Jesús, y le respondemos rezando.

 

 

Actividad con el niño:

-En la página 74 del catecismo aparece un mensaje que hay que descifrar. Las letrás están al revés. La manera de que el niño lo resuelva es ayudándose de un espejo que se colocará a la izquierda el texto y leyendo lo que se refleja en el espejo. Después, el niño tendrá que escribir el mensaje correcto en las líneas de puntos del papel arrugado.

-En la página 76, hay que colocar los personajes que aparecen en el recuadro de la derecha, en cada uno de los dos rollos de la izquierda, según pertenezcan al Antiguo o al Nuevo Testamento.

-Finalmente, los padres leen al niño los guiones de las páginas 76 y 77 que describen los momentos de la segunda parte de la misa, la que llamamos “de la Palabra”; la que Dios nos dirige y la que nosotros le dirigimos a Dios.


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 11. ¡Demos gracias al Señor!

 

Objetivos

-Aprender a dar gracias a Dios como lo hacía Jesús.

-Entender el simbolismo del pan (lo que el pan simboliza para el cristiano).

-Presentar el sentido de la Misa: la manera de dar gracias a Dios por Jesús, reunidos en comunidad.

 

La Experiencia

En este tema proponemos dos alternativas:

1ª-¿Qué es el pan? ¿Qué hay “dentro” o “detrás” del pan? ¿Qué puede significar o representar el pan?

Los niños se lo encuentran encima de la mesa; alguna vez lo han comprado en la panadería o el supermercado; es, tal vez, el alimento más común, más repetido, más “corriente” en las mesas familiares.

Dialogamos con el niño sobre el pan. Pensamos en el proceso seguido para que el pan acabe en la mesa. Desde la semilla hasta el comercio donde lo adquirimos, hay un montón de gente implicada, hay una cantidad de trabajo y esfuerzo, se dan una serie de transformaciones… Ayudaremos al niño a que las descubra por sí mismo. Luego, sacamos la conclusión del “valor” (no el precio, que es algo distinto) que tiene el pan que comemos, lo que vale. Esta es una manera de acercarnos al pan como símbolo (muchas cosas que no se ven a primera vista, pero están contenidas en él).

 

2ª-Nosotros tenemos el pan nuestro de cada día, pero muchas personas no lo tienen.

Normalmente, en nuestras mesas no falta ningún día el pan (el alimento). El niño considera algo natural, algo normal, comer varias veces al día. Sin embargo, sabe que para muchos niños no es algo habitual. Conversaremos con el niño sobre las personas que no tienen asegurado el alimento diario, que pasan hambre. La finalidad no es tanto apiadarnos de su miseria, sino despertar dos sentimientos:

-una solidaridad razonada, la razón del compartir, la motivación para ser solidarios;

-la gratitud por lo que tenemos, ser agradecidos por disfrutar de unas condiciones de vida que nos permiten desarrollarnos, dar gracias a Dios y a los padres por el alimento

 

Palabra de Dios

El tema recoge cuatro textos del Nuevo Testamento:

-En la página 81, se presenta el pan como símbolo de Jesús. Leemos el texto de Juan 6, 32-35.51:

“Jesús dijo: Mi Padre es quien…”

El mensaje, dentro de un lenguaje bastante difícil, es que Jesús es nuestro alimento de vida, que si nos alimentamos de Jesús (su palabra, su ejemplo, su amistad, su “carne” en el pan de la misa…) tendremos vida plena.

Del segundo texto, que recoge la fórmula de la consagación que escuchamos en las misas, debemos destacar dos expresiones: “después de DAR GRACIAS” y la que se repite dos veces: “en memoria mía”.

Al hacer el mismo gesto que Jesús (compartir el pan) estamos haciendo memoria de Jesús, estamos reviviéndole en nuestra celebración de acción de gracias.

 

-En la página 83, aparecen dos ocasiones en que Jesús muestra su agradecimiento a Dios. “Padre, te doy gracias porque…” y también “Yo te alabo, Padre, porque…”

Jesús dio gracias a Dios y nos muestra un ejemplo: podemos descubrir motivos para dar gracias a Dios, como lo hizo Jesús.

 

Interiorización

Sólo para padres y madres:

1.- El Alimento: todo ser vivo, y en concreto todo ser humano necesita alimentarse para vivir. Buscamos el alimento, primero por necesidad, y luego por placer o por gusto. Lo primero es saciar el apetito (en muchísimos casos, el hambre), luego viene la gastronomía. Pero el ser humano no es sólo estómago, no es sólo aparato digestivo. También tenemos otros aspectos de la persona que han de ser alimentados (“no sólo de pan vive el hombre…”): la cultura, las relaciones interpersonales, y también la espiritualidad… Pensemos: ¿Cómo alimentamos nuestra espiritualidad, nuestra fe? ¿Con qué? ¿Con cuánta frecuencia?

2.- El Agradecimiento: a todos nos gusta que nos agradezcan lo que hemos hecho y que nos reconozcan el trabajo realizado. Una palabra amable y agradecida nos motiva y alegra. De bien nacidos es ser agradecidos. ¡Cuántos padres-madres esperan de sus hijos unas palabras de gratitud! A veces, nos cuesta dar las gracias. En nuestra sociedad de derechos garantizados, creemos que nos lo deben todo. ¿Tenemos algo que agradecer a Dios? ¿Cómo mostramos nuestro agradecimiento?

3.- El Compartir: Jesús eligió el pan como símbolo de su persona y de su recorrido vital, porque es un alimento común y corriente, porque es sencillo y cotidiano, porque se parte y se reparte, porque se comparte. Y todo ello coincide con lo que fue y es Jesús. ¿Qué estamos dispuestos a compartir, en pareja, en familia, con otras personas? ¿Qué significa para nosotros compartir?

 

 

Actividad con el niño:

-Analizamos el dibujo-esquema de la página 82: seguir paso a paso todo el proceso.

1) Ocho espigas –> 2) una oblea o un pan –> 3) que se parte y reparte entre ocho personas distintas y sueltas –> 4) un grupo o comunidad de ocho personas, tomadas de la mano.

-En la página 84, debajo de los dibujos coloreados escribir los motivos para dar gracias, y completarlos haciendo en el recuadro en blanco un nuevo dibujo, en el que se represente una situación por la que dar gracias.


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 12. ¡Podéis ir en paz!

 

Objetivos:

-Presentar muy unidas la celebración de la Eucaristía y la actitud de servicio.

-Tomar conciencia de que lo vivido en la Misa, es para la vida.

 

La Experiencia

Las personas hacemos las cosas por distintas razones:

-porque nos lo manda alguien de más autoridad o poder que nosotros,

-porque nos lo recompensan (con dinero o con otras cosas),

-porque nos gusta y sentimos satisfacción,

-porque nos lo enseñaron y es un hábito…

Normalmente hacemos mejor las cosas que nos gustan y que son agradables; pero también somos capaces de hacer cosas que no nos gustan y que no son agradables porque algo nos empuja por dentro a hacerlo. 

Dialogamos con el niño sobre las cosas que le gusta hacer y también las que hace, aunque no le gusten. Y los motivos o razones por las que lo hace.

Se trata de descubrir que podemos hacer algo que supone sacrificio, esfuerzo, sin esperar recompensa, como un acto de servicio que ayuda a otras personas, que alivia sufrimientos, que hace más fácil la vida del prójimo. Se trata de que el niño descubra en qué consiste la actitud de servicio desinteresado.

A la mayoría nos gusta que nos sirvan, pero no nos gusta tanto servir, sobre todo si las personas que lo necesitan no son de nuestra familia o conocidos nuestros.

Para ponernos al servicio de otros, sin esperar sueldo o recompensa, debe haber algo que nos impulse.

 

Palabra de Dios

En Palestina en tiempos de Jesús, la gente caminaba por aquellos caminos y lugares polvorientos con unas "sandalias" abiertas o incluso descalzos. Al entrar en las casas, era un signo de hospitalidad y de cortesía el ofrecer agua a los visitantes o caminantes para lavarse los pies o mandar que algún criado se los lavara: era una labor de las personas de baja categoría y se consideraba "humillante" hacerlo.

 

-Leemos el texto de la página 90:

 

“Era la víspera de la fiesta de la Pascua, y…”  (Juan 13, 1 – 15)

 

Comentamos lo que hizo Jesús y la explicación que Él mismo dio a sus amigos.

 

-Leemos también el texto de la página 93:

 

“Jesús dice: Tuve hambre y me disteis de comer…” (Mateo 25, 35 – 36.40)

Lo más importante del texto: lo que hacemos al prójimo se lo hacemos al mismo Jesús. Para el cristiano ésa es una razón más para hacer el bien y servir al prójimo.

 

Interiorización

Sólo para padres y madres:

Éste es un asunto clave. A lo largo de los siglos, entre los cristianos se ha discutido de los dogmas de fe, de las afirmaciones y de las ideas teológicas. Algunas de esas discusiones acabaron en divisiones y separaciones entre cristianos (cismas); otras veces, acabaron en condenas y en castigos inhumanos infligidos a quienes no aceptaban las ideas y los dogmas de la parte triunfadora (Inquisición).

Jesús tuvo mucho cuidado en este asunto.

Habló del amor de Dios, que se reflejaba o se manifestaba en el amor de las personas, en el amor que Él mismo demostró a conocidos y desconocidos. Por eso, para Jesús, y para los seguidores de Jesús, lo más importante no son las ideas (la ideología), sino las prácticas (los hechos concretos). No es la aceptación de unos dogmas lo que convierte a alguien en cristiano.

Es, sobre todo, seguir un ejemplo: el del mismo Jesús.

La actitud de servicio, hacer el bien al prójimo, pero especialmente a los más indefensos, los más pobres y desvalidos, es lo que nos convierte en seguidores de Jesús. Lo que se ha llamado “las obras de misericordia: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger a quien no tiene techo, visitar a enfermos y presos…” son solamente expresiones de la forma de actuar de Jesús, son manifestaciones del amor de Jesús, reflejo del amor de Dios.

Jesús está presente en el pan de la Eucaristía, sí. Pero está, sobre todo, presente en todas y cada una de las personas; los seres humanos, incluso quienes parecen menos dignos, somos "sacramento” (lugar de la presencia) de Dios. La escena del Juicio Final que Jesús cuenta en el texto que hemos leído del evangelio de Mateo, resulta muy clara. En ella, Jesús nos recuerda:

"Cada vez que lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis".

 

 

Actividad con el niño:

-En la página 80, bajo la expresión “Lavar los pies”, el niño debe escribir una acción o práctica que hoy sería equivalente. ¿qué acción haría hoy Jesús para enseñarnos la actitud de servicio a los demás?

-En la misma página, el niño escribe lo que Jesús ha hecho por nosotros, sus amigos. ¿Qué ejemplos nos ha dado Jesús?

-En la página 93, el niño debe dibujar en el recuadro que está en blanco una escena en la que aparezcan personas necesitadas de nuestra ayuda.


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 13: El Domingo: día con el Señor Resucitado

 

Objetivos:

-Comprender por qué nos reunimos el domingo para la misa.

-Valorar la misa como el encuentro con Jesús y con los compañeros.

 

La Experiencia

A estas alturas de la catequesis (estamos ya casi terminando el tercer curso de preparación), los niños han acudido a algunas eucaristías. Han tenido también la oportunidad de participar en las Misas Familiares. Una vez al mes, durante los tres cursos, han podido entender lo que se realiza en esas celebraciones.

Comenzamos el tema en el hogar con un diálogo abierto sobre las misas a las que el niño o la niña han asistido y en las que han participado. Le preguntamos qué le parecen las misas, cuáles le han gustado más, cuáles le han gustado menos, qué es lo mejor de las misas, qué es lo peor, cómo se ha sentido cuando ha tenido que participar, cómo se imagina la misa de su primera comunión, si está nervioso o no… También nosotros como adultos podemos dar nuestra opinión sincera.

Tal vez el niño pueda plantear la cuestión de que algunas misas son más serias (para ellos, “más aburridas”) que otras, que en unas se cantan unos cantos y en otras otros (porque no es lo mismo cantar villancicos por Navidad que lo que se canta en un funeral, ni el ambiente tampoco es el mismo). Podemos aprovechar para explicarles que hay algunos aspectos que cambian según la situación, o lo que se celebra, o el momento del año, pero que lo importante es lo que tienen en común todas las misas: en la eucaristía podemos encontrarnos con Jesús vivo y con nuestros compañeros y amigos. Para eso, la iglesia decidió que el mejor día sería el día en que Jesús apareció resucitado ante sus amigos.

Aunque es cierto que a Jesús lo podemos encontrar en cualquier lugar y en cualquier momento, también es cierto que nos ayuda saber que hay un día y un lugar señalados para ese encuentro y para celebrarlo.

 

Palabra de Dios

El texto que el tema nos propone es la aparición de Jesús “vivo” después de haber estado muerto y puesto en el sepulcro. Es Jesús resucitado el que se presenta en la “reunión” de sus amigos-discípulos. Conviene resaltar que esta escena es posterior a la Cruz y a la Muerte de Jesús. Por eso, la reacción de los discípulos, y la de Tomás.

-Leemos el texto de las páginas 96 y 97:

 

“Aquel mismo día, por la tarde, estaban reunidos…” (Juan 20, 19 – 29)

 

-Después de leer el texto, comentamos las escenas que aparecen dibujadas. En este momento se puede completar una de las tareas: escribir sobre la línea de puntos de la madera que atranca la puerta (¿Por qué están con la puerta bien cerrada?), y escribir en los globos en blanco (¿Qué les dice Jesús?) (¿Cómo responde Tomás?)

 

Interiorización

Sólo para padres y madres:

El título del presente tema es “El Domingo: día CON el Señor Resucitado”. Se quiere destacar que la Eucaristía, la Misa, la celebración dominical, posibilita el encuentro CON Jesús. Hace no muchos años, la mayoría de la gente aprovechaba esa posibilidad, esa invitación, y acudía a “oir” misa. Los tiempos van cambiando y en la actualidad a la misa dominical acuden cada vez menos personas, y especialmente están casi ausentes los jóvenes y los jóvenes-adultos.

 

Pensemos con calma en cuáles son las razones de ese abandono de la práctica dominical. Son variadas y no todas “pesan” o “valen” lo mismo: algunos sienten pereza, otros quisieran acudir pero en verdad no pueden, a otros no les gusta la forma de celebrar la eucaristía, otras personas no sienten la necesidad de ese encuentro CON, otros buscan otro estilo de reunión, de celebración, de grupo-comunidad…

 

Hay otra cuestión en relación a este tema. Si durante los cursos de preparación y de catequesis el niño ha acudido y ha participado en las misas familiares de los domingos, es principalmente porque los padres le habéis llevado. Eso ha hecho que muchos de vosotros hayais acompañado a vuestros hijos. Desde ahora queremos que os planteéis si el acudir a la misa con sus compañeros y amigos es bueno para vuestro hijo o vuestra hija. Y hemos de ser muy claros al decir que, si los padres no van, es difícil que los hijos sean constantes en ir. Con todo derecho pueden decir eso de: “Si tú no vas, ¿Por qué tengo que ir yo?”. También les influirá si sus amigos, los compañeros de su grupo, van o no van: “Es que fulanito no va”.

 

La experiencia que desde la catequesis tenemos es que la mayoría de los niños y niñas dejan de acudir a la misa dominical, incluida la misa familiar, poco después de haber recibido la Primera Comunión. Esto debe hacernos pensar a todos, responsables de la Catequesis, catequistas y padres-madres de familia. Si de verdad valoramos el encuentro con Jesús resucitado y con otros creyentes, hemos de hacer un esfuerzo y aprovechar las oportunidades que se nos brindan, una de ellas es la celebración dominical. 

 

 

Actividad con el niño:

-Ya hemos realizado la actividad de las páginas 96 y 97.

-En la página 98, aparece una escalera con siete peldaños, que son los siete días de la semana. Ayudaremos al niño a escribir en las líneas de los peldaños las tareas que realiza cada uno de los días (pueden ser actividades extraescolares, tareas en casa, aficiones que tiene, o simplemente acudir a clase y las materias o asignaturas que recibe). El sentido es que las actividades de la semana, lo que hacemos en la vida diaria, nos lleva hacia la celebración de la Misa; y que desde la Misa, después de ese encuentro con Jesús, se vuelve a las mismas actividades con ilusión y fuerza renovadas.


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 14: El Espíritu Santo anima a toda la Iglesia.

 

Objetivos:

-Hacer conocer que la Iglesia de Jesús está presente en todos los continentes y la formamos personas de distintas razas, culturas y lenguas, con una misma fe.

-Presentar la Iglesia como fruto de la acción del Espíritu de Jesús que ayuda a sus discípulos.

 

La Experiencia

En la actualidad, mucho más que hace unas décadas, los niños y niñas ya tienen experiencia de estudiar, jugar, convivir con niños de otras razas, provenientes de otros países e, incluso, que tienen otras creencias o religión. Hijos de inmigrantes, niños adoptados en otras naciones, niños acogidos en los meses de verano… son ya frecuentes en nuestra realidad.

Podemos comenzar dialogando con el niño acerca de su relación con niños y niñas cuyos padres o ellos mismos han nacido en otro país. Será conveniente aprovechar para dejar claro que todas las personas somos iguales en derechos y dignidad, cualquiera que sea el color de la piel, el país donde hemos nacido o la religión e ideas que profesemos.

A veces, los adultos más que los niños, tenemos miedo o recelo ante el “diferente”. Pero también con frecuencia surge la colaboración, el compañerismo e incluso la amistad entre niños de distintas culturas. En actitud abierta, el intercambio puede ser enriquecedor para todos: nosotros aportamos unos conocimientos, principios, valores… y ellos aportan otros. En este punto, puede servirnos el ejemplo de equipos deportivos, en los que participan jugadores de distintos países y de diferente color de piel (fútbol, baloncesto, ciclismo…). En la página 102, aparecen otros ejemplos de participación y colaboración entre diferentes. Podemos comentarlos con el niño.

Podemos recordar que Dios es padre de todos, que todos somos hijos de Dios, y que todos los seres humanos están llamados a escuchar el mensaje del Evangelio. Con este convencimiento se formaron las primeras comunidades cristianas, la Iglesia, y así es también la iglesia actual, repartida en todo el mundo.

Durante bastantes años, hemos recibido la visita de miembros de las comunidades cristianas de Palenque, Ecuador, que nos han transmitido su forma de vivir la fe en comunidad, en un compromiso por transformar la realidad que les rodea. Con esas Comunidades cristianas, las parroquias de la Llanada, estamos en un proceso de hermanamiento, pues ellos nos aportan su riqueza y nosotros les aportamos la nuestra.

 

Palabra de Dios

En la página 103, aparece el texto que narra la venida del Espíritu Santo, el Espíritu de Jesús, sobre los discípulos, y el efecto que eso les provoca: hablar en lenguas diferentes.

-Leemos despacio ese texto:

“Al llegar el día de Pentecostés…” (Hechos 2, 1-12)

 

-Después de leerlo, intentamos descubrir con el niño que el Espíritu-Ruido-Viento-Fuego produce un efecto tanto en quienes hablan (capacidad para hablar en lenguas que antes no conocían), como también en quienes escuchan (pues entienden lo que los discípulos están anunciando). La finalidad es que todas las personas tengan conocimiento de “las maravillas de Dios”, sea cual sea su lengua, su raza, su cultura, su condición.

 

Interiorización

Sólo para padres y madres:

En este tema de catequesis, hay dos asuntos a reflexionar e interiorizar.

-El primero, es la actitud que tenemos ante lo que hemos llamado “el diferente”. El niño tiende a imitar los comportamientos de sus padres y repetir lo que ve en los adultos. Aunque en la Catequesis o en el Colegio se les inculquen los valores de la tolerancia, el respeto a todas las personas, y la no discriminación de nadie por motivos de raza, lengua, religión, sexo, condición social, etc… si en su casa escucha expresiones o ve actitudes xenófobas (desprecio u odio hacia el extranjero) o racistas (desprecio u odio hacia personas de otra raza), el niño las asimila y en algún momento pueden brotar. Hemos de cuidar mucho nuestras opiniones expresadas delante del niño.

Y especialmente si en ellas se enjuicia negativamente a otras personas, tomadas como colectivo. Profundicemos en nuestra opinión y actitudes ante los inmigrantes. Hay personas que viven en continua contradicción: ven una amenaza en trabajadores de otro continente, mientras aplauden que el equipo de sus amores contrate a un jugador de otra raza…

-El segundo asunto es sobre la iglesia de Jesús, o iglesia universal. A muchas personas no les gustan algunos aspectos de la vida de la iglesia, los errores que cometió y que sigue cometiendo al hablar (a veces, al no hablar) y al actuar (a veces, al no actuar). Muchas personas critican a la iglesia por esos fallos o pecados. Algunos deciden abandonarla y apartarse de ella, por el mal ejemplo o el mal testimonio que dan sus miembros. Otros, alcanzar a distinguir entre la iglesia rodeada de lujos y ceremonias, y la iglesia que acompaña a los necesitados en países de misión. Otros, diferencian entre la cúpula de la iglesia, la jerarquía, y la base de la iglesia, los cristianos y cristianas de a pie que se esfuerzan en su realidad por seguir a Jesús.

La verdad es que no hay dos, o tres, o cuarenta iglesias. Jesús quiso formar una Comunidad de discípulos misioneros y la iglesia que surge de esa comunidad es la misma en cualquier parte, esté donde esté. Con fallos, con errores, con pecados, con meteduras de pata, sí. Sí, porque no está compuesta por ángeles sino por seres humanos; no la forman seres perfectos o robots autómatas, sino personas capaces de equivocarse, con debilidades y con pecados.

Lo que lleva adelante y ha hecho perdurar a la iglesia, a pesar de quienes la formamos, es precisamente la parte que no es humana, que no depende de nuestras capacidades o limitaciones. Quien lleva a delante a la Iglesia es el Espíritu de Jesús, el Espíritu Santo, el regalo o don de Jesús a sus discípulos. A veces, el gran olvidado y el gran desconocido…

 

 

Actividad con el niño:

-En las páginas 104 y 105, pedimos que coloree la expresión “Iglesia universal”, pintando cada letra de un color diferente, para expresar la diversidad que se da en la iglesia y que se refleja en las fotografías e imágenes de las páginas.

-En la página 105, ayudamos al niño a completar la frase, escribiendo en los espacios con puntos suspensivos una u otra de las palabras que aparecen encima: Evangelio, mundo, Dios, seguimos, Iglesia, Espíritu.

-Finalmente, en la página 106, hacemos juntos la oración al Espíritu Santo.


Catequesis Familiar Comunitaria. Curso Tercero

 

Tema 15: ¡Seguid conmigo!

 

Objetivos

-Plantear la continuación del proceso de catequesis, tanto a padres como a niños.

-Proponer que los niños continúen en un grupo de pos-comunión

-Proponer que los padres-madres continúen en una comunidad cristiana

 

La Experiencia

En los últimos años, bastantes de los niños y niñas que han completado los tres cursos de la Catequesis de preparación a la Primera Comunión, prácticamente han desaparecido de los grupos de catequesis, de las eucaristías dominicales, incluso la misa familiar, y de la vida de la comunidad cristiana.

Esta decepcionante experiencia se daba en el método de la catequesis tradicional, y se da también con el método de Catequesis Familiar Comunitaria. ¿Qué es lo que ocurre? ¿Tiene que ser forzosamente así? ¿Hay algo que hacemos mal?

 

El hecho de que los niños y niñas cumplan su ilusión de recibir la Primera Comunión en el día señalado, vestidos de una manera concreta, participando en una ceremonia bien preparada y realizada con esmero, prolongada luego en los regalos, el banquete, la fiesta… El hecho de que la inmensa mayoría de ellos no vuelvan a participar de la Eucaristía, ni vuelvan a comulgar hasta después de meses o años, ni sigan el proceso de crecimiento en la fe y en la amistad con Jesús… El hecho de que los padres y madres que, durante tres cursos, han hecho un esfuerzo por acompañar a sus hijos en este camino, den por concluída su tarea y su responsabilidad de seguir educando en la fe a sus propios hijos…

…No puede dejarnos indiferentes. Al menos, nos da que pensar. Nos hace replantearnos el qué, el cómo y el para qué de la Catequesis. Y, con ilusión y esperanza, proponemos una y otra vez, la continuación de algo que en principio creemos que es positivo y valioso, tanto para los niños como para los padres-madres.

 

Durante tres cursos, se le ha iniciado al niño en la amistad con Jesús. ¿No es un poco absurdo que, justamente después del momento cumbre de esa amistad, el niño la abandone?

 

El proceso de Catequesis ha servido también a muchos padres para refrescar y renovar algunos aspectos de su fe y de su seguimiento de Jesús. Algunos han sentido como que ponían aceite en mecanismos oxidados y no utilizados desde la niñez. Algunos han descubierto que su fe se había detenido en los 9-10 años y que era un tanto infantil. ¿Por qué interrumpir ese redescubrimiento de Jesús como adultos?

 

Palabra de Dios

En este tema, el último del tercer curso, es muy sencillo el texto que se propone en la página 108. Son dos frases de Jesús a sus discípulos en el marco de la Última Cena.

-Leemos las dos frases e intentamos sacar las conclusiones de lo que Jesús dice:

 

“Permaneced en mi amor”

“Vosotros sois mis amigos”                (Juan 15, 9 y 14)

 

 

 

 

 

Interiorización

Sólo para padres-madres:

Este es un buen momento para evaluar el camino recorrido durante tres cursos de Catequesis Familiar Comunitaria. Como padres responsables, podéis notar algunos cambios habidos a lo largo de este proceso de Iniciación Cristiana.

Cambios en vuestro hijo-hija. Cambios en vosotros mismos. Cambios en el aspecto religioso o en el aspecto de la fe, del seguimiento a Jesús, del sentimiento de pertenencia a una comunidad cristiana…

¿Ha merecido la pena el esfuerzo realizado? ¿Estamos satisfechos de lo conseguido? Algunos piensan que ha sido muy largo. Otros opinan que la ilusión del hijo o hija justifica el esfuerzo y, cumplida la ilusión, ya no hay que seguir haciéndolo.

Unos lo han hecho por acompañar al niño, más que por lo que les pueda aportar a ellos mismos. Otros han descubierto en el proceso que algo se les remueve por dentro.

Hay quien ya tenía ganas de que esto terminase; y hay quien se queda con ganas de profundizar un poco más, o de aprovechar la oportunidad para aclarar algunos asuntos polémicos o interesantes que no se han tocado porque no están relacionados con los temas del catecismo.

Habiendo tantas opiniones y posturas como personas, queremos que penséis la propuesta de seguir este proceso. Los que la acepten no lo harán como un requisito más o menos obligatorio o necesario para que su hijo o hija haga la Primera Comunión. Lo harán porque piensan que puede aportarles algo, que pueden madurar y actualizar su fe, que pueden compartir con otras personas una forma diferente de vivir el seguimiento de Jesús, y que con ese bagaje podrán seguir apoyando a su hijo en el crecimiento de su espiritualidad y su amistad con Jesús.

Queremos que os planteéis seriamente el formar parte de una pequeña comunidad cristiana que se ayuda a vivir los valores del evangelio, que se apoya para afrontar las dificultades y problemas, que comparte alegrías y penas en el espíritu de Jesús, que se compromete en causas justas precisamente porque así lo hijo el Nazareno, que se deja iluminar por su mensaje y por la Palabra de Dios, que no cae en ritualismos ni en los defectos que vemos en la Iglesia-Institución, que se siente familia y fortalece lazos, que toma en cuenta los sufrimientos y necesidades de otros para solidarizarse con ellos…

 

 

Actividad con el niño:

-Hablar tranquilamente con el niño acerca de la propuesta de continuar en la Catequesis, con el grupo que ha hecho la Primera Comunión. Hay una ficha de pre-inscripción en la página 111. Si los padres y el niño están conformes, pueden rellenar la ficha para entregarla a la catequista o a la responsable de la Catequesis.

 

 
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